Oct 10
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Durante el día de ayer se hizo oficial un comunicado en el que un juez federal avaló la petición de la RIAA, y ordenó de forma inmediata que LimeWire suspenda toda operación de carga, descarga y búsqueda de archivos, junto con la oferta de su cliente. La orden tiene carácter permanente, por lo cual se podría decir que con esto, LimeWire ha dejado de existir.
En una nota de prensa que ofrece el mismo sitio, Limewire afirma “naturalmente, estamos decepcionados por el giro que han tomado los acontecimientos” y afirma que el sitio trabajaba para llenar el vacío que existe entre la tecnología y los propietarios de derechos. Ocho grandes compañías discográficas -EMI, Universal y Warner, entre ellas- habían denunciado a LimeWire ante los tribunales de Nueva York por violación a gran escala de sus derechos.
Aunque la resolución legal no prohíbe a la empresa seguir adelante con sus planes previamente anunciados para lanzar un servicio de suscripción de música y tampoco prohibe a la compañía que opere su tienda en línea, dijo el portavoz de LimeWire.
“Esperamos trabajar con la industria de la música de ahora en adelante”, dijo la portavoz por correo electrónico. “Estamos ansiosos de realizar los cambios necesarios y colaborar con toda la industria musical en el futuro”.
El siguiente paso para la RIAA es determinar la clase de “daño” generado por LimeWire a través de un nuevo juicio que se llevará a cabo en enero próximo. Obviamente, el interés está en calcular qué clase de “daño económico” causó LimeWire, para luego exigir la compensación correspondiente. Aún con todo esto, desde un punto de vista general en materia de intercambio de archivos, la caída de LimeWire es casi irrelevante.
El objetivo de la RIAA es claramente retroactivo, porque en estos últimos tiempos la red Gnutella se ha convertido en un paraíso de archivos falsos y malware camuflado, mientras que LimeWire no es más que un cliente para dicha red. Lo único realmente preocupante es que esta victoria le puede dar a la RIAA el empuje suficiente como para empezar a atacar a otras redes de intercambio, y otros clientes, al estilo de eMule y uTorrent.